La naturaleza no funciona como escenario, sino como parte activa de este diálogo. Rocas, animales, vegetación y viento introducen fuerzas de equilibrio, protección, transformación y memoria.

Vicens trabaja con carboncillo, creta, acrílico y óleo, combinando la espontaneidad del trazo con una atención precisa a la composición, la escala y el espacio.

Su formación como arquitecta influye en la construcción de la imagen y convive con un proceso pictórico intuitivo, donde el gesto y lo inesperado forman parte de la obra.